Ocho años de ejercicio profesional en Loja, decenas de procesos y una historia marcada por la preparación. Amelia González demuestra en los tribunales que la discapacidad visual no limita su capacidad para ejercer el Derecho.

Amelia González no puede ver los documentos que llegan a su escritorio, pero los conoce. No lee directamente los expedientes, pero los estudia y los analiza. Cuando llega el momento de una audiencia, se presenta ante los jueces, expone sus argumentos y defiende a sus clientes. Es abogada, es no vidente y lleva ocho años ejerciendo su profesión en Loja.
Su historia de adaptación comenzó a los ocho años, cuando aprendió braille, orientación y movilidad. En ese momento todavía conservaba parte de su visión y no necesitaba utilizar estos conocimientos de manera permanente. Cuando perdió prácticamente la capacidad de ver, tuvo que retomarlos y aprender nuevamente a desenvolverse con independencia. Esa experiencia también fortaleció el camino que posteriormente la llevaría a convertirse en profesional del Derecho.
Hoy, la tecnología es una de sus principales herramientas de trabajo. Amelia utiliza lectores de pantalla para manejar la computadora, revisar información y preparar documentos. También cuenta con recursos que le permiten acceder a la documentación necesaria para sus procesos. No se trata de ejercer con menos posibilidades, sino de utilizar las herramientas que le permiten desarrollar su profesión en igualdad de condiciones.
Su ejercicio profesional comprende procesos civiles, de familia y laborales. Ha trabajado en Loja y en otras zonas de la Sierra y el Oriente. Reconoce que algunos clientes pueden sorprenderse inicialmente al encontrarse frente a una abogada no vidente. Sin embargo, su respuesta no está en pedir confianza, sino en demostrar con su trabajo la preparación que posee.
Para Amelia, sus conocimientos son su principal carta de presentación. Explica a cada cliente cómo llevará su proceso, cuál será la estrategia y qué acciones emprenderá. Después, deja que los resultados hablen por sí mismos.

Con tecnología y preparación, la abogada no vidente desarrolla su trabajo y defiende los derechos de sus clientes.
En los tribunales, su voz es su herramienta.
Durante las audiencias cuenta con el apoyo de una asistente, principalmente para la lectura de documentos escritos en tinta. La representación jurídica, sin embargo, está a cargo de Amelia. Según explica, en Loja no ha encontrado impedimentos por parte de los jueces para ejercer directamente la defensa de sus clientes.
La abogada María del Cisne Guamán Cartuche conoce de cerca esta dinámica. Ha acompañado a Amelia durante algunas audiencias y destaca su preparación y capacidad profesional. Su apoyo se concentra, entre otras tareas, en la etapa de prueba y en la lectura de documentos que deben ser incorporados o reproducidos dentro de los procesos judiciales.
Guamán también resalta una cualidad que considera importante en el trabajo de Amelia: su capacidad para escuchar. Desde su experiencia, existen detalles que pueden pasar inadvertidos para otras personas y que Amelia logra identificar a través del oído.
El abogado Jimmy Leonardo Quispe Mas también forma parte de su entorno profesional y coincide en que la condición visual de Amelia no ha representado un impedimento para sus clientes. Por el contrario, señala que quienes han trabajado con ella han reconocido su desempeño y los resultados alcanzados en los procesos.
Entre los casos que más recuerda Amelia está el de una mujer de 95 años que quedó involucrada en un problema de identidad. Una confusión con un homónimo provocó que otra persona utilizara sus datos y derechos. El proceso judicial permitió aclarar la situación y restablecer oficialmente su identidad.
Amelia no busca que la ciudadanía se quede con su discapacidad. Quiere que conozcan su preparación, su trabajo y su capacidad para defender los derechos de sus clientes. También reconoce que todavía existen barreras que no están necesariamente en las leyes, sino en los prejuicios.
Ocho años después de iniciar su ejercicio profesional, continúa frente a expedientes, audiencias y nuevos desafíos. Su historia habla de adaptación, preparación e independencia: una mujer que perdió la visión encontró en el Derecho una profesión y en sus conocimientos la herramienta para ejercerla.

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