22 de octubre de 2026

Zapotillo despierta entre flores amarillas y se prepara para recibir visitantes.

El bosque seco de la frontera sur comenzó a florecer antes de lo previsto. Las lluvias de los últimos días activaron la floración de los guayacanes y las comunidades de Mangahurco, Bolaspamba y Cazaderos alistan sus actividades para la llegada de turistas.

Los guayacanes comenzaron a florecer en diferentes sectores de Zapotillo, creando un paisaje que atrae a visitantes durante esta temporada.

El invierno llegó y el bosque seco respondió con uno de sus espectáculos más esperados. En varios sectores de Zapotillo, los guayacanes comenzaron a florecer y sus copas se llenaron de amarillo, anunciando una temporada que atrae a visitantes de diferentes lugares del país.

Esta vez, la floración se adelantó debido a las intensas lluvias registradas durante los últimos días en el cantón fronterizo. Las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño han marcado esta temporada y favorecieron el despertar de los árboles.

El espectáculo puede observarse principalmente en Mangahurco, Bolaspamba y Cazaderos, donde el bosque seco cambia su apariencia durante pocos días. Las flores cubren las ramas y, posteriormente, al caer, forman una alfombra amarilla sobre la tierra.

Las comunidades locales ofrecen gastronomía, recorridos y actividades como ciclismo de montaña para complementar la visita al bosque de guayacanes.

Los guayacanes son el inicio del recorrido

El atractivo natural se encuentra dentro del Área Ecológica de Conservación Municipal Los Guayacanes, un territorio de aproximadamente 40.000 hectáreas que conserva parte de la riqueza natural de este ecosistema.

Pero llegar hasta los guayacanes también significa encontrarse con las comunidades que habitan este territorio. Para sus pobladores, la temporada representa una oportunidad para recibir visitantes y mostrar productos, costumbres y sabores que forman parte de la identidad de Zapotillo.

Patricia Torres, guía comunitaria, explica que cada recorrido tiene una historia diferente. “El turista viene buscando los guayacanes, pero nosotros queremos que también conozca nuestras comunidades, nuestros caminos y la manera en que vivimos. Aquí tenemos naturaleza, tranquilidad y personas que están dispuestas a recibirlos”, afirma.

Durante la visita se pueden realizar caminatas, recorridos por senderos y actividades de ciclismo de montaña. Los amantes de la fotografía encuentran además escenarios naturales que cambian constantemente mientras avanza la floración.

La gastronomía es otro de los motivos para prolongar la estadía. En los emprendimientos locales se ofrecen diferentes preparaciones tradicionales y entre las más representativas está el chivo al hueco, plato que forma parte de la identidad gastronómica del cantón.

Jorge Poma, emprendedor de la zona, asegura que la llegada de turistas beneficia a diferentes sectores. “Cuando vienen visitantes se mueve la economía de las comunidades. Se compra comida, se utilizan servicios y se conocen nuestros productos. Para nosotros es importante que el turismo llegue directamente a las familias”, sostiene.

Para este fin de semana se prevé una mayor presencia de turistas. Quienes viajen desde la Costa pueden utilizar la ruta que conecta Arenillas, en El Oro, con Puyango, y posteriormente continuar hacia Zapotillo.

La recomendación para quienes lleguen es aprovechar el recorrido para conocer más de un atractivo y permanecer en las comunidades, consumir productos locales y respetar el entorno natural.

El florecimiento no dura todo el año. Su aparición depende de las lluvias y sus colores permanecen durante un periodo limitado. Por eso, cada temporada se convierte en una invitación para mirar de cerca un paisaje que, durante unos días, transforma el bosque seco en un enorme escenario amarillo.

En Zapotillo, los guayacanes florecen, pero también florecen las oportunidades para sus comunidades. Naturaleza, gastronomía, aventura y tradición se encuentran en un mismo recorrido por la frontera sur del Ecuador.